El Amor que nos lleva hasta ti

Desde esta nueva misión y de la mano de los misioneros de Jaén, queremos compartirte, a través de esta sección, nuestra alegría por el Amor vivido y cultivado por largo tiempo en Ecuador; ese Amor que nos tiene enganchados al Sur y sus realidades.

¡Cómo no hablar de los niños y niñas de “Casa Hogar de Belén”! Un lugar donde reconstruir sus frágiles vidas y protegerlos de la injusticia y la violencia. Miradas cómplices, sonrisas desde el corazón, necesidad de afecto, capacidad de cicatrizar las profundas heridas del alma. Fueron cientos de hijos e hijas a los que alimentar, escuchar, acompañar, formar, educar; pero sobre todo: Amar.

Queremos hablarte de las cárceles de Portoviejo. ¡Cuántas horas tras de rejas! Sus rostros, sus familias, sus hijos, sus pobrezas y riquezas, sus “porqués”, sus necesidades. La lucha diaria por sobrevivir, las drogas, la violencia,… pero en todos la profunda convicción de que Diosito les tenía guardado un futuro mejor y por eso, merece la pena cambiar.

Mas de nueve años viviendo entre las familias de Riochico, creciendo juntos, haciéndonos mejor familia ,caminando de la mano con nuestros catequistas, profesores, educadores, amigos y jóvenes: FAMILIA más allá de los lazos de sangre, unidos por el compromiso y la entrega, todos al servicio del otro, disfrutando del trabajo en equipo, echando horas y horas, riéndonos del cansancio, ¡juntos! sacrificándonos para que a otros no les falte, para que todos tengan algo. Acogiendo donde ya parecía no haber más sitio, apretándonos un poco más, echando algo más de agua a la sopa, siendo comunidad unida, compartiendo los buenos momentos y las adversidades de la vida y de la climatología.

Hubo tareas más burocráticas e ingratas como hacer revivir la escuelita, reorientar el centro de formación profesional, crear el colegio o instituto. Y tareas muy gratificantes como fueron las celebraciones de la palabra, compartir la mesa, las semanas santas, las navidades y los años viejos, los paseos con los niños al mar, cientos de pequeños detalles, semillas de Amor, cuyos frutos otros recogerán.

Los ancianos y enfermos, esa pastoral en la que el Amor se encama y pide que le atendamos, que le cuidemos y lavemos, que estemos. Que grita de dolor o de soledad. ¡Cuántos manos apretadas junto al lecho doliente! ¡Cuántas sonrisas arrancadas entre suspiros y quejas!

Serán protagonistas de “Nuestra Misión” las tareas de María Casañas en Cuba, de Manuel Julián en Costa de Marfil, de Mª Luisa Rodríguez , Alfredo Torres y su pequeña Candela, junto con Andrés García en la República Democrática del Congo, de Paqui Picón en Camboya, de Mª Luisa Picón en Haití, de Pepe Barranco, Manuel Ruíz, Luis Fernando Criado y Carlos en Ecuador, de Ana María en Colombia, de Alberto Eisman en Uganda,… tantos misioneros y misioneras de Jaén que en diferentes puntos de este mundo siguen regalando sus vidas y sirviendo de la mano de Dios.

Bueno, hoy sólo queríamos presentarte esta nueva sección y hablarte de ese Amor que nos lleva a animar a otros a ser misioneros, que nos invita a compartir la Vida y las experiencias que se nos regalan, ese Amor que nos da la libertad de no aferrarnos a nada que no sea amar.

Os esperamos la próxima semana para seguir compartiendo Nuestra Misión.

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10 respuestas a El Amor que nos lleva hasta ti

  1. Ana dijo:

    Me parece una idea estupenda.
    Me quedo con este mensaje “ese Amor que nos da la libertad de no aferrarnos a nada que no sea amar”. Un abrazo, Ana

  2. Lourdes dijo:

    Queridos amigos: gracias por vuestras noticias, y por este nuevo espacio para compartir vuestra fe y vuestra vida.
    Un beso grande.

  3. Nos parece muy positivo y enriquecedor. Felicidades y gracias.

  4. Nos parece muy interesante esta carta de un sacerdote católico al NEW YORK TIMES

    Querido hermano y hermana periodista:

    Soy un simple sacerdote católico. Me siento feliz y orgulloso de mi vocación. Hace veinte años que vivo en Angola como misionero.

    Me da un gran dolor por el profundo mal que personas, que deberían de ser señales del amor de Dios, sean un puñal en la vida de inocentes. No hay palabra que justifique tales actos. No hay duda que la Iglesia no puede estar, sino del lado de los débiles, de los más indefensos. Por lo tanto todas las medidas que sean tomadas para la protección, prevención de la dignidad de los niños será siempre una prioridad absoluta.

    Veo en muchos medios de información, sobre todo en vuestro periódico la ampliación del tema en forma morbosa, investigando en detalles la vida de algún sacerdote pedófilo. Así aparece uno de una ciudad de USA, de la década del 70, otro en Australia de los años 80 y así de frente, otros casos recientes… Ciertamente todo condenable! Se ven algunas presentaciones periodísticas ponderadas y equilibradas, otras amplificadas, llenas de preconceptos y hasta odio.

    ¡Es curiosa la poca noticia y desinterés por miles y miles de sacerdotes que se consumen por millones de niños, por los adolescentes y los más desfavorecidos en los cuatro ángulos del mundo! Pienso que a vuestro medio de información no le interesa que yo haya tenido que transportar, por caminos minados en el año 2002, a muchos niños desnutridos desde Cangumbe a Lwena (Angola), pues ni el gobierno se disponía y las ONG’s no estaban autorizadas; que haya tenido que enterrar decenas de pequeños fallecidos entre los desplazados de guerra y los que han retornado; que le hayamos salvado la vida a miles de personas en México mediante el único puesto médico en 90.000 km2, así como con la distribución de alimentos y semillas; que hayamos dado la oportunidad de educación en estos 10 años y escuelas a más de 110.000 niños…

    No es de interés que con otros sacerdotes hayamos tenido que socorrer la crisis humanitaria de cerca de 15.000 personas en los acuartelamientos de la guerrilla, después de su rendición, porque no llegaban los alimentos del Gobierno y la ONU. No es noticia que un sacerdote de 75 años, el P. Roberto, por las noches recorra las ciudad de Luanda curando a los chicos de la calle, llevándolos a una casa de acogida, para que se desintoxiquen de la gasolina, que alfabeticen cientos de presos; que otros sacerdotes, como P. Stefano, tengan casas de pasaje para los chicos que son golpeados, maltratados y hasta violentados y buscan un refugio.

    Tampoco que Fray Maiato con sus 80 años, pase casa por casa confortando los enfermos y desesperados. No es noticia que más de 60.000 de los 400.000 sacerdotes, y religiosos hayan dejado su tierra y su familia para servir a sus hermanos en una leprosería, en hospitales, campos de refugiados, orfanatos para niños acusados de hechiceros o huérfanos de padres que fallecieron con Sida, en escuelas para los más pobres, en centros de formación profesional, en centros de atención a seropositivos… o sobretodo, en parroquias y misiones dando motivaciones a la gente para vivir y amar.

    No es noticia que mi amigo, el P. Marcos Aurelio, por salvar a unos jóvenes durante la guerra en Angola, los haya transportado de Kalulo a Dondo y volviendo a su misión haya sido ametrallado en el camino; que el hermano Francisco, con cinco señoras catequistas, por ir a ayudar a las áreas rurales más recónditas hayan muerto en un accidente en la calle; que decenas de misioneros en Angola hayan muerto por falta de socorro sanitario, por una simple malaria; que otros hayan saltado por los aires, a causa de una mina, visitando a su gente. En el cementerio de Kalulo están las tumbas de los primeros sacerdotes que llegaron a la región…Ninguno pasa los 40 años.
    No es noticia acompañar la vida de un Sacerdote “normal” en su día a día, en sus dificultades y alegrías consumiendo sin ruido su vida a favor de la comunidad que sirve.

    La verdad es que no procuramos ser noticia, sino simplemente llevar la Buena Noticia, esa noticia que sin ruido comenzó en la noche de Pascua. Hace más ruido un árbol que cae que un bosque que crece.

    No pretendo hacer una apología de la Iglesia y de los sacerdotes. El sacerdote no es ni un héroe ni un neurótico. Es un simple hombre, que con su humanidad busca seguir a Jesús y servir sus hermanos. Hay miserias, pobrezas y fragilidades como en cada ser humano; y también belleza y bondad como en cada criatura…

    Insistir en forma obsesionada y persecutoria en un tema perdiendo la visión de conjunto crea verdaderamente caricaturas ofensivas del sacerdocio católico en la cual me siento ofendido.

    Sólo le pido amigo periodista, busque la Verdad, el Bien y la Belleza.
    Eso lo hará noble en su profesión.

    En Cristo, P. Martín Lasarte sdb

  5. Mª Carmen dijo:

    Ahora sí he podido leer el emocionante artículo que me hace revivir los días compartidos con vosotros y los niños-as de la Casa Hogar de Belén. Gracias Ana y Antonio por acogerme con tanto cariño.

  6. noralma andrade dijo:

    Que el Señor los bendiga queridos Antonio y Anita. Su familia es hermosa y bendecida. Los extrañamos mucho. Saludos. Noralma

  7. PERO SI LOS CURAS NO VIVEN LO QUE PREDICAN ¿QUIEN LOS VA A CREER?

    • Creo q hace tiempo, los personas q hemos caminado de la mano de la iglesia hemos aprendido, que nuestra fe no depende, ni puede depender del curita de turno, pobre y torpe pecador como nosotros. Nuestra fe es en ese chico de Nazaret, Jesús y en el estilo de vida que nos enseñó. No juzgar, sino amar y amar, lo demás habrá que dejarlo en sus manos; nuestra tarea es sembrar y si algún día hay fruto será por Su mano, no por la nuestra.
      Con cariño
      Ana y Antonio

  8. Y SI LOS LAICOS TAMPOCO VIVEN LO QUE DICEN QUE CREEN… ¿A QUIEN VAN A CONVENCER?

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