¿QUÉ PASÓ CON EL DOMUND?

Desde pequeños, en más de una ocasión, durante el mes de Octubre llegaban a nuestras aulas o a nuestras parroquias unos personajes que llenaban de fuego e ilusión nuestros corazones, eran los misioneros y misioneras que realizaban increíbles tareas, casi sin recursos, en realidades difícilmente imaginables; contando como única motivación con su fe y el amor a los hermanos más pobres y necesitados de nuestro mundo.
De su mano también nos hablaban de la jornada mundial de las misiones, el DOMUND, un día de reflexión sobre las misiones, de tener presentes a tantas personas que son capaces de renunciar a todo e ir a otros países a acompañar, con el evangelio en el corazón, a pueblos lejanos.
Un día en el que todos éramos un poco misioneros, pues compartíamos de nuestras huchas o alcancías parte de nuestros ahorros, para apoyar a esas misiones que nos calaban en el alma. Misiones de las que nos sentíamos parte después de oír esos relatos con tanta pasión, y a ratos, ya nos imaginábamos a caballo subiendo a las comunidades indígenas de los Andes, o navegando en canoa por el Amazonas con los shuar, o acampando en la selva con los pigmeos, o atendiendo a los mendigos de Calcuta con madre Teresa,…
Ese mutuo compartir, nos ayudaba a mirar a nuestro entorno con menos egoísmo, con más alegría, con más respeto. A preocuparnos de los más necesitados de nuestro barrio o parroquia, a ser más cariñosos con nuestros mayores y más cercanos con los que nos rodean a diario.
Este año, después de mucho tiempo volvimos a vivir un Octubre en Jaén, y con ilusión buscamos esos espacios donde acercarnos a los misioneros, donde escucharlos, donde compartir… ¡qué decepción! A penas unas peticiones en la eucaristía recordaban a los misioneros y un triste “la colecta de hoy es para las misiones”. Preguntamos a otras parejas amigas para saber cómo fue su experiencia dominical y tristemente coincidían con nuestra percepción.
Y nos preguntamos: ¿Qué pasó con el Domund? ¿Por qué le negamos a nuestros niños e niñas esas experiencias y vivencias?
Hoy día el Domund sigue siendo el principal apoyo para miles de misioneros y misioneras en el mundo, sigue siendo el cauce principal de desarrollo de muchos pueblos y comunidades, es el único acceso a una salud más digna, a una educación básica… y es de la mano de muchos misioneros que algunas ONGs se acercan a estas realidades.
Si nuestro ser cristiano, nuestro ser iglesia, no tiene vocación misionera, si no miramos nuestra sociedad desde el “ir y anunciar el evangelio”, que no es otra cosa que amar a los que nos rodean, que servir al desvalido, que compartir con el que necesita, que abrir nuestras vidas al prójimo, dar alegría, acoger al que está solo, sin familia,… el corazón de nuestras comunidades entrará en paro, pues le estamos negando la esencia misma de su ser.
Ya pasó Octubre, pero ser misionero es una vocación diaria y os invitamos a volver la mirada al Sur y recordar las palabras de Madre Teresa de Calcuta:
“Siempre ten presente que la piel se arruga, el pelo se vuelve blanco,
los días se convierten en años, pero lo importante no cambia, tu fuerza y tu convicción no tienen edad,
tu espíritu es el plumero de cualquier tela de araña.
Detrás de cada línea de llegada hay una de partida, detrás de cada logro hay otro desafío.
Mientras estés vivo, si extrañas lo que hacías, vuelve a hacerlo, no vivas de fotos amarillas.
Aunque todos esperen que abandones, tú nunca dejes que se oxide el hierro que hay en ti.
Haz que en vez de lástima te tengan respeto.
Y por último, cuando por los años no puedas correr:trota;
cuando no puedas trotar, camina;
cuando no puedas caminar usa el bastón…….
¡ pero nunca te detengas!……”
Amigas y amigos, nos encontramos la próxima semana desde “Nuestra Misión”

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Una respuesta a ¿QUÉ PASÓ CON EL DOMUND?

  1. JOSE MARIA dijo:

    Quizá pasó con el DOMUND que también se materializó, se mercantilizó, se buscaron rendimientos económicos sobre todo lo demás… y más que plantear una ocasión para hacernos conscientes de que la Misión es cosa de todos los cristianos, se buscó (desde una visión muy crematística de la realidad de los lugares más necesitados de evangelizar, casi siempre en vías de desarrollo) la manera de conseguir más dinero. Y así se ha utilizado esta celebración para sacar dinero… Y ¿cómo hacerlo en una sociedad que va de “laica”?, pues hablando de otras cosas… Con lo que el Domund se ha quedado en una fecha más para pedir ayuda “para los niños pobres”, “para los países sin recursos”, etc.

    El resultado: que como hablando claro es como se entiende la gente, si no lo hacemos… NO VAMOS A CONVENCER A NADIE.

    ¿Por qué no decirlo con todas las palabras?: El Domund es una llamada a la solidaridad para con las misioneras y misioneras que están, por todo el mundo, ANUNCIANDO la Buena Nueva de la Salvación, a la vez que DENUNCIANDO tantas “malas viejas” de las EXTRUCTURAS DE PECADO que siguen existiendo y COOPERANDO en la construccción de unas sociedades más justas y solidarias.

    Gracias, Ana y Antonio por vuestro testimonio.

    Un abrazo, José-María

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