Mis razones para ser misionero

Durante los años que hemos estado en Misión en muchas ocasiones nos han preguntado:
“¿Por qué se hicieron misioneros? ¿Por qué dejar el trabajo, las comodidades, la seguridad, y alejarse de las personas que quieres, de la familia y los amigos para ir a un sitio desconocido a pasar necesidades?” Son interrogantes que hemos escuchado todos los misioneros alguna vez, tanto de parte de las personas con las que compartimos nuestra tarea misionera, como de parte de los amigos y familiares más cercanos.
Hay personas que se sienten atraídas por la misión porque ven en ella algo de aventura, de exótico, de romanticismo, que consideran esta opción como una salida a su vida y piensan que en otro escenario las cosas van a ser mejores, diferentes, más auténticas. Lugares donde poder llevar a cabo la utopía, la verdadera justicia social. Otras personas han visto la puerta de la misión como una salida hacia un destino “feliz” y optan por la Misión sin haberse preparado previamente, sin haber hecho un discernimiento mínimo, fracasando en el camino.
Podemos extrapolar estos casos a algunos cooperantes y voluntarios de ONGs que aterrizan en diferentes lugares del mundo sin conocer previamente el sitio al que van, sus costumbres, su historia, su lengua, sus luchas. Suelen estorbar más que ayudar, pues es difícil entender el Sur con las gafas que llevamos del Norte.
Recordamos una anécdota en la Amazonia ecuatoriana: una ONG hizo un diagnóstico de las necesidades de unas comunidades indígenas shuar sin contar con la población. Decidieron que necesitaban un sistema de agua potable que evitara diarreas, infecciones y parásitos. Sin previa información y sin una posterior formación construyeron y dejaron en manos de la población indígena el sistema. Al año fueron a realizar su evaluación y descubrieron, muy a su pesar, que los pobladores utilizaban los tanques de recogida de agua como criaderos de ranas. Y seguían recogiendo cada día el agua de lluvia para su consumo.
Hemos conocido también muchos ejemplos de valiosos cooperantes y voluntarios, suelen ser personas que más que hablar, escuchan, que se han formado, que saben cual es su papel. Que para comprender la realidad a donde van, durante el primer año invierten su tiempo en ver, oír y preguntar, sin tener mayor pretensión que aprender, para cuando sea el momento aportar su granito de arena.
A los misioneros, la fe de la mano de la vida, nos va llevando a tomar cada vez mayores compromisos. Para eso hay que formarse, prepararse, beber de la experiencia de los que nos precedieron, como San Francisco Javier, madre Teresa de Calcuta, y muchos otros. Si para realizar cualquier trabajo profesional hay que dedicar previamente años de estudio y de prácticas, para ser misioneros con más razón hay que prepararse y formarse, para ofrecer al que nos acoge lo mejor de nosotros mismos; para aceptar su cultura desde el respeto profundo a las diferencias, entender lo que les mueve el corazón, no juzgar desde nuestros esquemas, fomentar todo lo bueno y aprender, siempre aprender.
Las razones para comprometerse con la Misión pueden ser muchas, pero válida sólo una: ser testigo de Jesús. Ser como él felices desde el servicio, desde el compromiso con los últimos, tener una fe profunda en nuestro Padre bueno, perdonar y respetar constantemente, intentar llevar el amor y la esperanza a las situaciones más extremas e imposibles, a los desiertos más áridos. Y al mismo tiempo estar dispuesto a descubrir a Dios en los ojos de los niños, de los presos, de los indígenas, de las mujeres oprimidas, de los ancianos abandonados, de los enfermos….allí donde parece no haber nada de valor. Sólo así uno estará preparado para renunciar a lo que ama, a lo que ha conocido desde siempre, a lo seguro; sólo así un salto al vacío puede estar lleno de sentido.

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Una respuesta a Mis razones para ser misionero

  1. luis berrezueta( elidio) dijo:

    HOLA ANTONIO, Y ANITA SAVEN ME SIENTO MUY ORGULLOS CON USTEDES TODO LO QUE HICIERON EN MI PARROQUIASAN RAFAEL DE ZHARUG-AZUAY SI USTEDES HUBIERAN SEGUIDO SAN RAFAEL FUERA DIFERENTE PERO USTEDES SIGUEN VIVOS AHI VIVEN SUS NOMBRES IMPREGNADOS EN LAS PAREDES, Y EN MANABI, USTEDES IN GANAR NINGUN SUELDO LUCHABAN Y LUCHAN POR LOS MAS POBRES, ANTONIO YO ESTOY EN NEW YORK NECESITO COMUNICARME CON USTEDES COMO LOS LOCALIZO, LES HE BUSCADO X EL FACE BOOK Y OTRA REDES SOCIALES NO LES ENCUENTRO, LES DEJO MI NUMERO 9145650532 MI EMAIL LUIGGYS06@HOTMAIL.COM

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